4 razones para convertirte en gamer.

Y no, no tiene que ver con dinero, sino habilidades para la vida.

Este fin de semana estuvimos en modo gamer en la final de la Liga E-Sports de Viva, donde juegos como Dota 2, CS GO o Clash Royale fueron la arena de combate entre diferentes equipos desde La Paz con transmisión en vivo al resto del país. Entre pantallas gigantes, decenas de estaciones alineadas en el juego, además de cosplayers y puntos de VR, los gamers se están apropiando del espacio digital con fuerza.

De hecho, entre las invitadas top estaba AriGameplays, una joven gamer/youtuber/ mexicana. Aunque prefiero la definición que una amiga tuitera me dio: «es la Luisito Comunica de los juegos». A ese nivel.

Asi que, la pregunta que todos mis contemporáneos viejenials me hacen cuando ven estos eventos es «¿para qué ser gamer? Bueno, aquí, mi respuesta en 4 puntos:

1 Aprendes a trabajar en equipo

No hay día que no lea en los medios escritos/digitales, algún aviso de trabajo que entre sus requisitos pida «saber trabajar en equipo». Como docente universitario siempre veo el dilema de pedir que «armen grupos de trabajo» y que terminen: uno haciendo todo, otro el que supervisa, otro pone la casa, otro hace la carátula y el que nunca va a las reuniones pero llega a última hora y coloca su nombre.

¿Cuándo y dónde aprendes a trabajar en equipo en una sociedad tan competitiva e individualista? Sí, jugando. Armando la estrategia, buscando un objetivo común y asumiendo los riesgos de cada decisión. De hecho, hace tiempo que las organizaciones saben esto y han empezado a usar términos como «gamificación» para desarrollar sus procesos internos de forma más eficiente.

Incluso, te sorprenderá saber que en los más prestigiosos MBAs hacen el famoso Taller de Cuerdas, como un ejercicio de construcción de trabajo colaborativo, además de conceptos como Team Bulding, Role Playing, y por supuesto, la metodología Lego Serious Play y otras nuevas tendencias empresariales que vuelven a la base: juega, diviértete, tú y tu equipo tienen un objetivo que lograr.

De hecho, esta tendencia es tan fuerte y marca, que están adaptando el mítico Haka a la cultura empresarial. Después de ver cómo es un haka, ¡cualquiera está listo para el combate!

2. Desarrollas el pensamiento lateral

Este es un ejercicio clásico: unir los 9 puntos con 4 líneas sin levantar el lápiz.

Esta es mi opción favorita. Sobre todo, cuando te das cuenta que las grandes empresas como Google o Microsoft ya no contratan profesionales por sus títulos sino por sus habilidades creativas. Por lo mismo, nunca está demás que sepas cuáles son las preguntas que hace Google para trabajar ahí. Por ejemplo: Eres reducido a la altura de una moneda y tu masa es reducida proporcionalmente de forma que se mantiene tu densidad original. Luego te lanzan a una juguera vacía. Las cuchillas comenzarán a moverse en 60 segundos. ¿Qué harías?

En la película «The internship» aparece precisamente esa pregunta, y he aquí la genial respuesta 🙂

El pensamiento lateral se desarrolla jugando, buscando opciones nuevas, abriendo puertas donde no hay puertas, haciendo camino donde no hay caminos. De hecho, para muchos papás especialmente, se sorprenden al ver a sus hijos, pasar horas en Youtube viendo a otros…jugar. ¿Se preguntan por qué? Porque te están mostrando qué opciones seguir, cómo resolver ese problema inmediata y que, cuando sea tu turno, ya tienes un trazo mental adicional.

Asi que ni lo sabías, pasa por www.youtube.com/gaming/ y también por acá www.facebook.com/gaming para a descubrir a cientos de gamers en el mundo, compartiendo sus juegos a través de estas plataformas en formato video live.

3. Aprendes habilidades digitales

Muchas veces se confunden «habilidades digitales» con saber Word, Excel, PowerPoint y mandar mails (que sí, son nociones básicas y obligatorias) pero llegado el momento, el desafío digital requiere una habilidad superior: aprender a aprender. Los cambios tecnológicos se implementan con mayor velocidad, al punto que ya sobrepasamos la Ley de Moore hace rato.

Un gamer aprende a construir su propia estación de juego, investiga sobre las placas ideales, el tipo de ventilación, monitores, teclado, procesador y hasta la mejor silla para pasar tanto tiempo sentado. Todo vía internet, a través de tutoriales, videos, reseñas y comentarios. Si algo falla en la instalación de un juego, acude a la web y lee, busca, se documenta en foros, y hasta que da con la solución (malditos drivers).

Esa es la actitud requerida para todo, si no sabes algo: busca y aprende. Si algo no funciona: busca y soluciona. Si necesitas algo: busca y encuentra. Esa es la actitud para la empresa, la casa, las clases, la pareja, la vida misma. Nada cae del cielo. Hazlo tú mismo.

4. Aprendes a divertirte con lo que haces

Hace unos meses, volvía con Mónica de un evento muy formal, onda corbata y tacos, y pasamos a una pizzería a comer algo. Me encontré con un antiguo alumno cargando unas 10 cajas de pizza a medianoche. Le pregunté que dónde era la fiesta y me dijo «tengo noche gamer con los amigos».

A veces sientes que la vida se te va en trámites burocráticos, fila aquí, ficha allá, pague cuenta, firme esto, siguiente por favor, clases, tareas, subir al auto, tomar el taxi, esperar el micro. Los mejores momentos suceden cuando no te das cuenta. No dejes que el tedio se apodere de tu vida a título de seriedad o madurez. Pregúntale a cualquier adulto post 30 qué es lo que más extraña y te dirá: pasar una tarde jugando. ¿En qué momento dejamos de jugar? ¿En qué momento el PS2 empezó a acumular polvo?

Juega. Pásala bien. Tienes sólo una vida. Ready player one.

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